Jul 8, 2016

El taxi

Te prometo que no te voy a hablar sobre la canción de Pitbull.

La historia que te quiero comentar hoy es una reflexión sobre la apreciación. Había parado ya 4 taxis para dirigirme hacia mi casa y todos me dijeron que no iban, de hecho, uno hasta me dijo que ni siquiera sabía dónde era porque él no sale de su zona, nótese que mi casa queda como mucho a 15 minutos desde donde estaba y todos los taxistas tienen que ser lugareños.

Ya en mi último intento antes de dirigirme a otro sitio para tomar el taxi -y lamentando no haber bajado aún la aplicación de Uber-, se aparca un señor mayor con el cabello todo blanco y me dice que sí me lleva.

El trayecto transcurrió callado mientras oíamos las noticias. En una parada de semáforo, para mi asombro, el señor sacó de la guantera un pañito y con el mayor detalle se puso a limpiar el tablero de su carro, con apreciación de lo que tiene, con absoluto amor a la herramienta que lo ayuda a llevar sustento a su hogar.

Eran las 8:30 am y hubo otra cosa que me pareció curiosa; fue que casi al llegar le pregunté si llevaba cambio de un billete grande (por si me decía que no parar en el supermercado a cambiar) y me respondió “por supuesto” a diferencia de la mayoría de los profesionales del volante que aparte de no ir preparados para esa pregunta, te rebaten con algunos improperios dependiendo de la hora del día.

Ese episodio inusual me dejó pensando en la diferencia en que se toman las personas el mismo trabajo, para todos son las mismas condiciones de la ciudad, del tráfico y de los pasajeros, es decir, las condiciones externas son comunes, cambia solo la condición interna. Desconozco si este señor ama su trabajo o no, lo cierto es que lo aprecia y por ello va a preparado a hacer lo que tiene que hacer y con la mejor actitud.

Muchas veces cuando las personas no disfrutan de su trabajo, la carga parece el doble de pesada de lo que en realidad es. Lo sé pues he estado en esa situación un par de veces. Tu propio dialogo interno te convence a cada minuto de lo mal que la estás pasando en esa oficina con aire acondicionado, con todas las comodidades ergonómicas y con un salario que te permite llevar adelante tu vida.

Soy fan #1 de que la gente haga lo que le apasiona, no me malinterpreten pensando que estoy diciendo que debes quedarte en un sitio donde no perteneces. No, para nada, pero mientras estés en ese lugar hazlo con la mejor actitud, fue tu decisión decir que sí tomabas el trabajo, estás allí porque quieres, entonces mientras tomas otra decisión, sé generoso, piensa en todas las cosas positivas que has conseguido estando allí; agradece las pequeñas y las grandes cosas que tu trabajo te ofrece, considera que muchas personas quisieran estar en tu lugar y ten la intención positiva de hacer tu trabajo con amor. La vida pocas veces se trata de lo que se recibe, sino de lo que se da.

¿Qué reflexión sobre tu vida te merecen estas líneas? ¿Sientes apreciación por lo que te deja llevar el pan a casa? ¿Qué puedes hacer diferente en cuanto a la actitud hacia tu trabajo desde ya mismo? ¿Eres el taxista que no quiere salir de su zona de confort o eres un conductor de Uber?

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